¿Qué debe contener una dieta saludable?
Para
que nuestra dieta sea equilibrada debe contener al menos dos
raciones de verdura diaria, una en la comida y otra en la cena;
de 2 a 3 piezas o raciones de fruta al día; de 2
a 3 raciones de
alimentos proteicos al día (carne, pescado y huevos, de preferencia poco
grasos), cereales o féculas ricos en fibra, tales como la pasta, el arroz o el pan integral o las
legumbres; y evitar alimentos como el azúcar, dulces como mermeladas ricas en azúcar, bebidas azucaradas, bollería y pastelería industrial y
alimentos precocinados.
Otro de
los aspectos que recomiendan los expertos es repartir la ingesta alimentaria a
lo largo del día, y hacer por lo tanto 5-6 comidas diarias: desayuno, media mañana, comida,
merienda, cena y colación después de la cena. Ello favorece el autocontrol de
la ingesta y la ansiedad y también reparte el consumo de calorías a lo largo del día.
¿Saltarse comidas o no cenar puede ayudar a
adelgazar?
No hay
ningún estudio que demuestre que saltarse alguna comida pueda ayudar a
adelgazar. A pesar de que la base de cualquier dieta baja en calorías para el
control del peso corporal es reducir la ingesta calórica, no
está recomendado saltarse comidas para conseguirlo. Los expertos recomiendan no saltarse
comidas y repartir bien la ingesta a lo largo del día, puesto que ello puede
ayudarnos a controlar el hambre y la ansiedad.
Saltarse
comidas puede favorecer que tengamos hambre antes de la siguiente y, por
consiguiente, que acabemos picando y comiendo algún alimento no recomendado.
Por ejemplo, no cenar puede hacer que a la mañana siguiente tengamos mucho
apetito, o no merendar puede hacer que tengamos mucha hambre antes de la cena;
y por tanto acabaremos picando algo antes de la cena, o desayunando mucho más
de lo habitual a la mañana siguiente.
¿Cenar solo fruta o cereales con leche ayuda
a perder peso?
La cena
es la última comida del día, y es cierto que no debe ser una comida copiosa y
abundante, sobre todo si vamos a acostarnos inmediatamente después de ella. El
control calórico de la cena es importante si queremos adelgazar. No obstante,
sustituir la cena por algún alimento concreto -como fruta o leche con
cereales-, puede contribuir al desequilibrio de la
dieta, e incluso a un aporte excesivo de calorías en ella.
Para
hacerse una idea: un tazón de fruta con un plátano, 200g de uva y 2 peritas
puede contener unas 400Kcal, las mismas que podría tener una ensalada verde con
un huevo duro. Lo mismo puede pasarnos si sustituimos la cena por un tazón de
leche con cereales. Si controlamos bien las cantidades, una taza de leche semidesnatada
con 30g de cereales aporta unas 200Kcal, pero si sustituimos la taza por un
tazón grande, el aporte calórico puede rondar las 400-500Kcal; de manera que
estaremos ingiriendo lo mismo, o incluso más, que si hiciéramos una cena
equilibrada.
Además,
sustituir la cena equilibrada por estos alimentos puede hacer que disminuya la
ingesta de verdura y fruta (en el caso de los cereales) y, por tanto, la
ingesta de fibra dietética, cosa que podría aumentar el riesgo de
estreñimiento. También puede provocar que disminuya la ingesta proteica, un
hecho altamente importante en pacientes con riesgo de desnutrición o en
personas con disminución de la masa muscular. Así pues, saltarse comidas o
desequilibrar la dieta no ayuda a adelgazar ni a llevar una dieta más sana.
Desayunos y cenas: sugerencias saludables
Entre
el desayuno y la media mañana debemos
consumir un lácteo (leche, yogur o queso) algún alimento feculento (pan,
tostadas o cereales) acompañado -o no- por algún alimento proteico, y una
fruta. Por ejemplo:
- Desayuno: café con leche semidesnatada y bocadillito
mini. Media mañana: macedonia de fruta. En detalle:
bocadillito mini de jamón cocido acompañado de café con leche en el
desayuno, y macedonia de pera y uvas a media mañana.
- Desayuno: té con leche con 2 kiwis. Media mañana: bocadillito con yogur líquido
desnatado. En detalle: té con leche acompañado de 2 kiwis en el desayuno y
bocadillito de jamón serrano con yogur líquido desnatado a media mañana.
- Desayuno: café con leche con sándwich de tomate y
queso fresco. Media mañana: yogur natural desnatado
edulcorado con nueces. En detalle: café con leche con sándwich de pan de
molde de horno integral (sin grasas añadidas), con tomate, orégano, aceite
de oliva y queso fresco. A media mañana, yogur natural desnatado con
nueces.
- Desayuno: leche con cereales de desayuno. Media mañana: manzana con yogur desnatado
edulcorado. Procure escoger cereales de desayuno integrales y sin miel,
azúcar ni grasas añadidas.
Una
cena equilibrada y ligera debería
contener verduras crudas o cocinadas, alimentos proteicos magros (carne,
pescado o huevos) y una cantidad moderada de alimentos feculentos (pan, pasta,
cereales y legumbres). Consulte a su dietista-nutricionista sobre la
composición cuantitativa si está realizando una dieta controlada en calorías.
Algunos ejemplos:
- Cena: puré de calabacín con merluza a la
plancha. Postre: mandarinas. En detalle: crema de
calabacín, cebolla y un poco de patata, aderezada con sal y pimienta
negra, todo triturado. Merluza a la plancha. 2 mandarinas de postre.
- Cena: ensalada completa. Postre: mango. En detalle: ensalada con
lechuga y brotes de canónigos, tomate cherry, remolacha y zanahoria con un
huevo duro y 25g de avellanas. 2 tostadas integrales. Medio mango de
postre.
- Cena: Verdurita al vapor o lékué con pollo. Postre: melón. En detalle: berenjena,
cebolla, zanahoria y tomate a tiras, cocinados al vapor o en lékué, con
pechuga de pollo a daditos. Dos rebanadas de pan integral. Melón de
postre.
- Cena: Ensalada de tomate y ventresca de atún. Postre: plátano. En detalle: tomate de
ensalada en rebanadas gruesas acompañado de ventresca de atún. Dos
rebanadas de pan integral. Plátano de postre.

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